La calidad del aire interior no se ve en una pantalla de forma tan simple como la temperatura. Un valor de CO₂ puede indicar que falta ventilación, la humedad ayuda a detectar riesgo de condensación y un sensor de partículas muestra episodios relacionados con cocina, humo o contaminación exterior. La domótica para la calidad del aire en casa reúne estas mediciones, las interpreta con contexto y puede activar ventilación o avisos.
El objetivo no es llenar cada habitación de cifras ni convertir un sensor doméstico en un instrumento médico. Es detectar tendencias, conocer cuándo empeora el ambiente y automatizar acciones razonables sin crear molestias, ruido o pérdidas energéticas innecesarias.
En esta guía explicamos qué mide cada sensor, dónde colocarlo, qué errores son frecuentes y cómo integrar CO₂, humedad, partículas, compuestos orgánicos volátiles y ventilación en un sistema local.
Qué significa realmente calidad del aire interior
La calidad del aire depende de múltiples factores: ocupación, ventilación, humedad, temperatura, productos de limpieza, materiales, cocina, combustión, humo, partículas exteriores y mantenimiento de los sistemas del edificio. Ningún sensor económico resume todo eso en un único número fiable.
La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos describe tres estrategias generales para mejorar el aire interior: controlar las fuentes, aumentar la ventilación y utilizar filtración o limpieza cuando corresponda. Su ficha sobre calidad del aire interior también destaca la influencia de la humedad, los materiales, los ocupantes y los sistemas de climatización.
La domótica aporta cuatro capacidades:
- medir de forma continua;
- comparar habitaciones y horarios;
- avisar cuando una situación persiste;
- actuar sobre ventilación, climatización, persianas o purificación.
Para que esas capacidades sean útiles, los datos deben interpretarse con cautela. Un pico durante la cocina no significa lo mismo que una concentración elevada durante toda la noche.
CO₂: un indicador práctico de ventilación y ocupación
Las personas exhalan dióxido de carbono. En una habitación ocupada y poco ventilada la concentración suele aumentar, por lo que el CO₂ puede utilizarse como indicador de la ventilación respecto a la ocupación. No representa todos los contaminantes ni demuestra por sí solo que el aire sea saludable.
La EPA señala que las concentraciones interiores de CO₂ pueden aportar información sobre ventilación, pero deben interpretarse cuidadosamente. Puede consultarse su explicación oficial sobre medición de CO₂ en interiores.
Sensores NDIR frente a estimaciones eCO₂
Para medir CO₂ directamente suelen utilizarse sensores NDIR —infrarrojo no dispersivo—. Otros dispositivos muestran «eCO₂», un valor estimado a partir de compuestos orgánicos volátiles. La estimación puede servir para observar cambios, pero no equivale a una medición directa de dióxido de carbono.
Antes de comprar conviene comprobar:
- tecnología de medición;
- rango y precisión declarados;
- método de calibración;
- frecuencia de actualización;
- alimentación y conectividad;
- acceso local a las lecturas;
- posibilidad de registrar datos históricos.
La importancia de la tendencia
Un valor aislado puede estar afectado por una persona respirando cerca, una ventana recién abierta o el arranque del sensor. Una gráfica de varias horas muestra mejor si el dormitorio acumula CO₂ durante la noche o si una sala de reuniones necesita ventilación entre usos.
Umbrales adaptados al espacio
No conviene aplicar el mismo umbral rígido a todas las habitaciones. Un aviso en un dormitorio debe ser silencioso y no interrumpir el sueño por pequeñas oscilaciones. En una oficina o farmacia puede utilizarse una indicación visual que invite a ventilar antes de alcanzar un nivel persistentemente elevado.
La automatización puede usar varios niveles: información, recomendación y acción. También debe incorporar histéresis para evitar que un ventilador se encienda y apague constantemente alrededor de un único valor.
Humedad relativa, condensación y confort
La humedad relativa cambia con la temperatura. El mismo contenido de vapor puede producir una lectura distinta cuando el aire se calienta o enfría. Por eso la domótica debe registrar ambas variables y, cuando sea necesario, calcular riesgo de condensación o punto de rocío.
La EPA recomienda generalmente mantener la humedad interior entre el 30 % y el 50 % en su guía Care for Your Air. Ese intervalo es una referencia general, no una consigna automática universal: clima, edificio y ocupantes pueden requerir evaluación específica.
Humedad alta
Puede aparecer por duchas, cocina, secado de ropa, infiltraciones, fugas, baja temperatura superficial o ventilación insuficiente. Un sensor permite comprobar cuánto tarda el baño en recuperar su nivel habitual después de una ducha. Si permanece alto durante horas, la extracción puede ser insuficiente o estar mal utilizada.
Humedad baja
Puede presentarse en invierno con calefacción o en determinados climas. Añadir un humidificador sin control y mantenimiento puede generar otros problemas. La automatización debe respetar límites, estado del depósito, limpieza y recomendaciones del fabricante.
Condensación en zonas frías
Una habitación puede mostrar una humedad media aparentemente aceptable y aun así condensar en una esquina fría. Para detectar este riesgo se necesita conocer la temperatura del aire y, idealmente, la temperatura superficial de la zona problemática. La solución puede requerir aislamiento, ventilación o reparación, no solo un sensor.
Fugas y humedad no son lo mismo
Un higrómetro no sustituye a un detector de agua. Una fuga rápida debe detectarse mediante contactos o cable sensible. Consulta nuestra guía de sensores de fugas y cierre automático para ese caso.
Partículas PM, VOC, monóxido y otros parámetros
Partículas PM2.5 y PM10
Los sensores ópticos estiman la concentración de partículas suspendidas. Pueden mostrar episodios durante la cocina, el uso de velas, humo o entrada de contaminación exterior. La lectura doméstica sirve para observar patrones, pero puede verse afectada por humedad, aerosoles y la calidad del sensor.
Una automatización no debería abrir ventanas automáticamente si el aire exterior está peor. Si existe una fuente fiable de datos exteriores o un sensor protegido en el exterior, el sistema puede comparar ambos ambientes y elegir ventilación o filtración.
Compuestos orgánicos volátiles
Los sensores de VOC responden a una mezcla de sustancias procedentes de productos de limpieza, pinturas, muebles, perfumes, cocina y otras fuentes. Muchos dispositivos ofrecen un índice relativo más útil para detectar cambios que para identificar un compuesto concreto.
Un pico tras limpiar no demuestra por sí solo un riesgo específico. La respuesta más razonable suele ser ventilar según las instrucciones del producto y reducir la fuente cuando sea posible.
Monóxido de carbono
El monóxido de carbono requiere detectores certificados y correctamente instalados. Un módulo genérico de calidad del aire no debe sustituir una alarma de CO homologada. La EPA recomienda disponer de alarmas de monóxido y humo y revisar los equipos de combustión.
La integración domótica puede leer el estado de una alarma compatible, encender luces, detener determinados equipos y enviar avisos, pero la alarma debe conservar su funcionamiento autónomo y acústico.
Radón
El radón necesita medición específica y una interpretación basada en periodos adecuados. No puede deducirse a partir de CO₂, VOC o partículas. Si el proyecto incluye este riesgo, debe utilizarse equipamiento y asesoramiento apropiados.
Dónde colocar sensores de calidad del aire
Una mala ubicación produce datos engañosos. El sensor debe representar la zona respirada y evitar fuentes directas que no caracterizan la habitación.
Evitar estas ubicaciones
- junto a una ventana o puerta abierta;
- encima de un radiador o salida de aire;
- pegado a la cabecera donde una persona respira directamente sobre él;
- dentro de un mueble cerrado;
- en una pared exterior muy fría;
- junto a la cocina si se pretende medir toda la vivienda;
- expuesto al sol;
- cerca de humidificadores o productos químicos.
Habitaciones prioritarias
Dormitorios, salón, despacho y zonas con ocupación prolongada suelen ser más relevantes que pasillos. En una vivienda con problemas de humedad puede añadirse baño, sótano o habitación orientada al norte.
Un sensor móvil para diagnosticar
Antes de instalar muchos dispositivos puede utilizarse un sensor de referencia para comparar estancias durante varios días. Esto ayuda a identificar dónde aporta valor la medición permanente.
Calibración y tiempo de estabilización
Algunos sensores realizan autocalibración suponiendo que periódicamente están expuestos a aire exterior. Esa suposición puede ser incorrecta en una habitación siempre ocupada. Conviene conocer el procedimiento del fabricante y registrar cuándo se ha calibrado.
Automatizaciones útiles para mejorar la calidad del aire
Ventilación mecánica por demanda
Un sistema de ventilación compatible puede aumentar caudal cuando el CO₂ o la humedad superan un umbral durante un tiempo. Después reduce velocidad con histéresis. La automatización debe respetar el diseño del sistema y no modificar caudales fuera de sus condiciones admitidas.
Extractor de baño
Puede activarse con presencia o luz y mantenerse hasta que la humedad vuelva a una tendencia normal. Comparar con la humedad de otra estancia ayuda a evitar que el extractor funcione demasiado en un día naturalmente húmedo.
Aviso para ventilación manual
En viviendas sin ventilación motorizada, una indicación luminosa discreta o una notificación puede recomendar abrir ventanas. El aviso debe desaparecer cuando la situación mejora y evitar repetirse cada pocos minutos.
Ventilación cruzada condicionada
Una ventana motorizada puede abrirse solo si temperatura, lluvia, viento, seguridad y calidad exterior lo permiten. Este tipo de automatización requiere sensores fiables y finales de carrera. Nunca debe comprometer la protección contra intrusión o lluvia.
Purificador de aire
Puede aumentar velocidad ante partículas y volver a modo silencioso después. Hay que supervisar filtro, consumo y ruido. La filtración complementa el control de fuentes y la ventilación; no sustituye ambas estrategias.
Climatización y persianas
Temperatura, humedad y radiación solar están relacionadas. Bajar persianas antes de que una estancia se sobrecaliente puede reducir la necesidad de enfriamiento y permitir una ventilación más confortable más tarde. Consulta nuestra guía de ahorro energético con climatización y persianas.
Una automatización debe entender el contexto
Un sistema útil combina varios datos:
- ocupación de la habitación;
- CO₂ y su velocidad de aumento;
- humedad interior y exterior;
- temperatura;
- partículas dentro y fuera;
- estado de ventanas;
- modo noche o ausencia;
- ruido permitido;
- estado de filtros y equipos.
Por ejemplo, el ventilador puede aumentar suavemente mientras hay personas y CO₂ creciente, pero evitar velocidad máxima durante la noche salvo que la situación persista. En una farmacia o despacho puede priorizarse una respuesta más rápida durante el horario de atención.
Ventilación, confort y eficiencia energética
Ventilar introduce aire exterior que puede necesitar calentarse, enfriarse o deshumidificarse. Cerrar una vivienda para ahorrar energía sin mantener ventilación adecuada puede empeorar humedad y contaminantes. La EPA advierte que las mejoras de estanqueidad deben acompañarse de una ventilación correcta en su guía sobre eficiencia y calidad del aire.
Recuperación de calor
Los sistemas de ventilación mecánica con recuperación pueden intercambiar energía entre el aire saliente y entrante. La domótica puede mostrar caudales, temperaturas, bypass y estado de filtros, pero debe respetar la regulación propia del equipo.
Ventilar cuando aporta más
Si la vivienda utiliza ventanas, puede recomendarse ventilación en momentos con temperatura exterior favorable y menor nivel de partículas. El sistema no debe automatizar decisiones basándose en una previsión genérica si existe riesgo de lluvia, viento o contaminación local.
Evitar automatizaciones que luchan entre sí
No tiene sentido abrir una ventana mientras la climatización trabaja a máxima potencia. Los estados deben coordinarse: al abrir, el sistema puede pausar temporalmente la zona; al cerrar, espera unos minutos antes de recuperar la consigna.
Paneles y avisos comprensibles
Mostrar seis gráficas y cinco colores no garantiza que una persona sepa qué hacer. Un panel útil prioriza:
- estado actual por habitación;
- causa probable;
- tendencia;
- acción automática en curso;
- recomendación concreta;
- estado de sensores y filtros.
En lugar de «VOC 327», puede mostrar «nivel superior al habitual después de la limpieza; ventilación activada». Los valores brutos siguen disponibles para diagnóstico, pero la vista diaria debe ser clara.
Errores habituales
Comprar por el número de parámetros
Un dispositivo que muestra diez valores no es necesariamente más preciso. Es mejor medir bien dos variables relevantes que estimar muchas sin documentación.
Colocar un único sensor junto al salón
No representa el dormitorio cerrado durante ocho horas. La ubicación debe responder al uso.
Utilizar CO₂ como sinónimo de aire saludable
Un CO₂ bajo no descarta partículas, radón, monóxido, humedad o emisiones químicas.
Automatizar ventanas sin seguridad
Hay que considerar lluvia, viento, intrusión, niños, mascotas y fallo del motor.
No mantener los equipos
Filtros saturados, sensores cubiertos de polvo y ventiladores sucios reducen el rendimiento. La domótica puede recordar tareas, pero alguien debe realizarlas.
Checklist de calidad del aire en casa
- Definir el problema antes de elegir sensores.
- Priorizar dormitorios y zonas de ocupación prolongada.
- Utilizar CO₂ directo cuando se necesite medir ventilación.
- Registrar temperatura y humedad conjuntamente.
- No sustituir alarmas certificadas de humo o CO.
- Colocar sensores lejos de fuentes directas.
- Comprobar calibración y estabilización.
- Guardar históricos y tendencias.
- Aplicar histéresis y tiempos mínimos.
- Comparar aire interior y exterior cuando sea relevante.
- Coordinar ventilación y climatización.
- Supervisar filtros, baterías y comunicación.
Preguntas frecuentes
¿Qué nivel de CO₂ es bueno en casa?
No existe un único número que describa toda la calidad del aire. El CO₂ se interpreta como indicador de ventilación y ocupación, atendiendo a tendencia, ambiente exterior y características del espacio.
¿Un sensor eCO₂ mide dióxido de carbono?
Normalmente lo estima a partir de otros gases. Para medición directa se utiliza habitualmente tecnología NDIR.
¿La humedad ideal es siempre el 50 %?
No. El 30-50 % es una referencia general citada por la EPA, pero clima, temperatura y edificio influyen. Debe vigilarse también la condensación.
¿Un purificador sustituye la ventilación?
No en general. Puede reducir determinadas partículas, pero no elimina todas las fuentes ni renueva el aire como una ventilación adecuada.
¿Puedo automatizar la apertura de ventanas?
Sí, con actuadores y sensores adecuados, pero hay que considerar lluvia, viento, seguridad, obstáculos y coordinación con climatización.
Medir para actuar, no para acumular gráficas
La domótica mejora la calidad del aire cuando transforma datos en acciones comprensibles: ventilar, reducir una fuente, ajustar un equipo o pedir una revisión. TEDOMO integra sensores, ventilación, climatización y persianas en una plataforma local, con históricos y automatizaciones adaptadas a cada estancia.
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