Medir la calidad del aire en casa permite decidir cuándo ventilar y detectar problemas que no siempre se notan a simple vista. Los sensores más útiles dependen de la vivienda y de la fuente que quieras controlar.
CO₂
El CO₂ sirve como indicador de ventilación en estancias ocupadas. Un dormitorio puede acumular niveles altos durante la noche aunque la temperatura sea cómoda. La automatización puede avisar o activar ventilación mecánica cuando exista.
Humedad
Una humedad demasiado alta favorece condensación y moho. Una humedad muy baja puede resultar molesta. Conviene observar la tendencia y relacionarla con temperatura y ventilación, en lugar de reaccionar a una lectura aislada.
Partículas
Los sensores de PM2.5 pueden detectar partículas procedentes de cocina, humo o contaminación exterior. Son útiles para decidir cuándo ventilar o cuándo evitar abrir ventanas si el aire exterior está peor.
VOC
Los sensores de compuestos orgánicos volátiles pueden mostrar cambios asociados a productos de limpieza, pinturas o algunos materiales. Sus lecturas suelen ser más útiles para observar tendencias que como medición absoluta de todos los contaminantes.
Dónde colocar los sensores
Evita pegarlos a una ventana, radiador, salida directa de aire o zona donde reciban vapor. En un dormitorio, colócalos a una altura representativa de la zona ocupada y lejos de corrientes fuertes.
Automatizaciones útiles
Una regla puede avisar cuando el CO₂ permanece alto durante varios minutos o aumentar la ventilación si existe un sistema compatible. También puede impedir una orden de ventilación automática cuando el exterior presenta una concentración elevada de partículas.
Los datos ganan valor cuando sirven para cambiar una acción concreta. Un panel lleno de gráficas sin ninguna decisión asociada suele acabar ignorado.

