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Un sensor de fugas de agua sirve para detectar pequeñas acumulaciones antes de que provoquen daños mayores. Colocarlo bien es más importante que llenar la vivienda de sensores.

Dónde ponerlos

Los puntos habituales son debajo del fregadero, junto a lavadora y lavavajillas, cerca del termo y en cuartos técnicos. El sensor debe quedar en una zona donde el agua llegue pronto si aparece una fuga.

Avisos

La primera reacción puede ser una alarma local y una notificación al móvil. El aviso debería identificar qué sensor ha detectado agua para evitar perder tiempo buscando el origen.

Cierre automático

Una válvula motorizada puede cerrar el suministro cuando se confirma una fuga. Tiene que ser adecuada para la instalación, quedar accesible y permitir accionamiento manual.

Conviene evitar cierres por una única lectura dudosa si el sensor o la ubicación generan falsas detecciones. La lógica puede incluir confirmación o reglas específicas según el punto.

Qué ocurre si Internet falla

Si el sensor, el servidor y la válvula trabajan en local, el cierre puede ejecutarse aunque no haya conexión exterior. Lo que se pierde es la notificación remota.

Mantenimiento

Hay que probar los sensores con agua de forma controlada, revisar baterías y mover periódicamente la válvula para comprobar que no está bloqueada.

En una segunda residencia, esta automatización suele ser especialmente útil porque una fuga puede pasar horas o días sin que nadie la vea.