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La domótica para alquiler turístico puede resolver tres tareas que se repiten en casi todas las estancias: gestionar accesos, evitar consumos innecesarios y detectar incidencias cuando la vivienda está vacía.

Accesos sin intercambio de llaves

Una cerradura compatible permite crear códigos o permisos temporales para cada reserva. El acceso puede caducar al terminar la estancia y mantenerse una llave o método alternativo para emergencias.

Conviene registrar solo la información necesaria y revisar quién conserva permisos activos.

Climatización

El aire acondicionado o la calefacción pueden pasar a una consigna moderada cuando no hay huéspedes y recuperar confort antes de una llegada prevista. Un contacto de ventana puede pausar temporalmente la climatización si una ventana permanece abierta.

Las reglas deben ser razonables. Bloquear completamente el control al huésped suele generar más problemas que ahorro.

Fugas, humo y temperatura

Un sensor de agua junto al termo, lavadora o fregadero puede avisar de una fuga mientras la vivienda está vacía. También pueden supervisarse temperatura, humedad o pérdida de alimentación en equipos concretos.

Control del consumo

Medir circuitos principales ayuda a detectar consumos anómalos entre reservas. No hace falta controlar cada enchufe: suele ser más útil vigilar climatización, termo y cargas de mayor potencia.

Privacidad

En un alojamiento turístico la videovigilancia requiere especial cuidado. Las cámaras deben limitarse a zonas permitidas y cumplir la normativa aplicable. Los sensores de presencia o apertura pueden resolver muchas necesidades sin registrar imágenes.

Funcionamiento local

Una base local permite que reglas de climatización, fugas o iluminación sigan operativas aunque se pierda Internet. La conexión exterior se utiliza para gestión remota y avisos.

Si gestionas varias viviendas, conviene que todas sigan una nomenclatura y una configuración comunes. Eso reduce errores cuando hay que intervenir a distancia.